Hace muchos años pensé en escribir una “Historia del racismo en Yucatán”. El proyecto lo tenía arrumbado como otros tantos que no sé si alcanzaré a realizar. Pero ahora ya no mis preocupaciones personales, sino la sociedad misma parece reclamarlo.
El monumento a los conquistadores Montejo recién inaugurado en Mérida (junio de 2010) ha emergido como la punta del iceberg de una tensión social traumática que no hemos superado. Las partes involucradas han comenzado a sacar lo que tenían guardado y muy atorado.
Por un lado, la prepotencia discriminadora de un ego soberbio que se traduce en presunción racista y toca las fronteras del viejo fanatismo medieval. Por el otro, el rencor acumulado que llega a posiciones de rabia y desprecio. En medio, una minoría (dentro de la cual me cuento), planteando la exigencia de que ya es hora que nos manejemos como una sociedad de iguales con respeto para todos.
Aunque sea de manera cronológicamente desordenada, me he propuesto reunir en este blog parte del material que he trabajado sobre este problema, empezando con los artículos recientes de la prensa. La idea es reunir el material porque es parte de nuestro pasado (yucateco y mexicano) que se debe ser conocido para discutir sobre la base de hechos y no sobre la base de prejuicios y complejos. Posiblemente esto ayudará a liberarnos de ese triste pasado que nos embarga hasta hoy.
Creo que nadie, ni las personas ni los pueblos, son perversos por naturaleza. Por eso hay que buscar la explicación de los hechos de violencia y de la discriminación en los procesos histórico-sociales que marcaron a las épocas, las personas y determinaron sus consciencias.
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